Anhelos de pureza

Si uno escucha estas palabras «No pienso que quede mucha vida al mundo del toro” puede llegar a pensar que estén dichas por un no-taurino, un periodista, un fontanero o un ingeniero pero jamás por el empresario de la que se dice la primera plaza del mundo, José Antonio Martínez Erice, por mucho que uno quiera ser realista. Y si ya concluye su intervención, en el programa Los Toros de la Cadena Ser, con “será la última generación de mi familia que viva del toro” pues ya refrenda algo que se viene cociendo desde años atrás y es el ‘afán económico’ por encima de cualquier índole social, artística, o cultural al país.

Asumir que se está yendo a un punto de no retorno y no querer ni encontrar los cauces para revertir la situación actual en el mundo del toro, es de suficiente importancia para dar paso a nuevas propuestas que sí quieran apostar por un espectáculo que, anhela pureza en lo artístico pero que genera controversia en lo administrativo.

IMG_20130515_203631

Las Ventas en tarde de lleno. Feria de San Isidro 2013

Dejando de lado mensajes apocalípticos, si nos ceñimos en el análisis de San Isidro, que el empresario destaque que “es para estar muy satisfechos, se han cortado 17 orejas en San Isidro y 5 en la feria del Arte y de la Cultura”. Pues muy bien, ya tiene usted para un guiso a medias porque el paladar quiere cinco jotas y de eso ha habido poquito. La falta de emoción ha reducido el espectáculo a la sosería con un toro descastado y superficial.

Apéndices a un lado, nombres propios. Ivan Fandiño, sale fortalecido como torero de verdad; Alberto Aguilar, llegó de tapado para algunos y se ha mostrado como la revelación, gran tarde con los de Escolar y no bajó el mando y tuvo una tarde meritoria con Montealto y con los Adolfo, valiente y a la altura de las circunstancias; Miguel Ángel Perera y su faena por el pitón derecho a un toro de Alcurrucen; Juan del Álamo, se sintió torero lanceando con exquisitez a la verónica y rematando con dos medias con pureza; Morante y sus quites; Alejandro Talavante, se redimió de la encerrona de Victorino Martín y se mostró poderoso ante un toro manso y violento de Victoriano del Rey que le valió su cuarta puerta grande en Madrid, ahora bien no de tanto peso como la que consiguió con ‘Cervato’ del Ventorrillo cimentada en su izquierda allá por san Isidro de 2011; Antonio Ferrera, estuvo hecho un tío y lidiador toda la tarde de los Adolfo; Javier Castaño y su faena en misma tarde con ramillete de naturales brillantes; y Joselito Adame que hizo méritos para salir por la puerta grande. Sin olvidarme de los Joselito Gutierrez, Javier Ambel, y Juan José Trujillo.

Pero si por algo será recordado este San Isidro 2013, será por algo inusual como atractivo para la feria, la vuelta al ruedo de la cuadrilla de Javier Castaño saludando al público en mitad de la lidia. Adalid y Marco Galán con los palos, Fernando Sánchez, en una exquisita lidia y Tito Sandoval, toreando a caballo pusieron lo más torero del serial madrileño. ¡Y volvimos a los orígenes dando importancia a la lidia!

Y del áurea novilleril, poco interés despierta lo que deja la fiesta ante un futuro más que incierto. Gonzalo Caballero, o las ganas de ser alguien y, Sebastián Ritter, la clase.

Pero el eje central de la fiesta es el toro, y en estas, salvo la corrida de Adolfo Martin, de excelente presentación, encastados pero de desigual juego y fuerza, con ‘Marinero’ al frente (acudiendo tres veces al caballo, eso sí, sin ser una gran pelea de varas) puso las gotas de emoción. Al igual que un par de toros de Alcurrucen, que dieron opciones a los matadores y, Victoriano del Río, desiguales de presentación y muy mansos pero que transmitieron. En fin, el descaste generalizado en la cabaña brava, punto determinante del momento que vive la fiesta.

De la Beneficiencia, poco queda que decir, es una pena que la corrida más importante del año en antaño se esté degradando de tal manera. Y hablando de degradaciones, qué decir del ‘7’, tan necesarios para la feria como irracionales al ir ‘predispuestos’ a la plaza para protestar sin sentido. Mismo rasero para todos señores.

Ahora bien, volvamos al toro. Si bien, es cierto, que en los últimos años los toros embisten más y que ya no se caen de manera regular, quizás motivado por la desaparición del tercio de varas, conviene destacar que el confundir los kilos con el trapío, hace que el animal vea reducidas sus prestaciones para la lidia. Si a lo anterior, unimos el control férreo que ejercen empresarios, ganaderos y apoderados sobre la industria, nos queda un espectáculo pobre, sin emoción y adulterado.

Termino como empecé, cuando las ideas no fluyen es momento de dar paso a otras iniciativas, mejores o peores, pero diferentes. Difícil, por otra parte, por la consabida endogamia empresarial taurina.

Esta entrada fue publicada en San Isidro y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s